Tras el reclamo de 25 entidades por la crisis PyME, un grupo de empresarios comenzó a impulsar una propuesta que genera polémica: que Mendoza abandone el Tren de Cercanías y destine los US$150 millones a programas de financiamiento que históricamente han beneficiado al propio sector privado. El malestar se profundizó con el cierre del Fondo de la Transformación, mientras crecen las presiones para redirigir recursos públicos hacia herramientas que los empresarios consideran estratégicas para sí mismos.

La tensión entre el Gobierno de Mendoza y parte del empresariado local sumó un nuevo capítulo. Detrás del documento firmado por 25 entidades que alertaron sobre la crítica situación de las PyME, comenzó a circular una propuesta que sacudió el tablero: que la provincia desista del endeudamiento para el Tren de Cercanías y redireccione esos 150 millones de dólares hacia medidas de alivio para el sector productivo.

Días atrás, las cámaras empresariales habían enviado una nota con reclamos urgentes para sostener la actividad. La respuesta oficial fue considerada distante: el Ejecutivo señaló que la mayoría de los pedidos corresponden a la órbita nacional, aunque reconoció la gravedad del contexto económico y el impacto sobre las pequeñas y medianas empresas.

Sin embargo, tras ese intercambio formal, referentes de peso del empresariado comenzaron a impulsar una idea que, admiten, sería una “bomba política”: suspender el proyecto ferroviario y utilizar esos recursos para financiar herramientas de apoyo directo a la producción. El cuestionamiento central apunta al endeudamiento aprobado por la Legislatura y a la magnitud de la obra.

El foco sobre el Tren de Cercanías

El proyecto contempla 33 kilómetros de vía nueva entre la Estación General San Martín (Junín) y Palmira, con paradas en Maipú y conexión final con el Metrotranvía en General Gutiérrez. La inversión total asciende a US$ 150 millones, divididos entre infraestructura, operación y mantenimiento por 15 años, y la compra de trenes.

El sector privado critica especialmente la toma de deuda por $100.000 millones, y desliza que la obra favorecería a un grupo reducido de empresas. También cuestionan que se trata de una inversión de gran escala que, según afirman, generaría un número limitado de puestos de trabajo.

El cierre del Fondo de la Transformación, un punto de quiebre

El malestar se profundizó con la decisión de cerrar el Fondo Provincial para la Transformación y el Crecimiento (FTyC), un organismo clave para el financiamiento productivo desde 1993. El Fondo ofrecía créditos con tasas accesibles, períodos de gracia y esquemas de pago adaptados al ciclo agrícola, además de exenciones en Sellos e Ingresos Brutos.

Para el empresariado, su eliminación es un golpe directo a la estructura de apoyo financiero del sector. Por eso, reclaman que parte del presupuesto destinado al tren se utilice para sostener líneas de crédito específicas.

Movimientos internos y expectativa por el 1° de Mayo

En paralelo, observan con atención los movimientos dentro del gabinete provincial. Señalan que el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, buscaría absorber herramientas del Fondo, aunque con una estructura reducida.

Mientras tanto, el Gobierno planea anunciar a los ganadores de las licitaciones del Tren de Cercanías después de la Asamblea Legislativa del 1 de mayo, donde el discurso del gobernador Alfredo Cornejo será seguido de cerca por el sector privado, que espera señales concretas.

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