La Ciudad de Mendoza y Aguas Mendocinas avanzan con la implementación de un sistema de reparación de tuberías sin necesidad de abrir zanjas, una técnica inédita en la región y reconocida por organismos internacionales. La intervención se desarrolla en avenida Boulogne Sur Mer, con un impacto urbano mínimo y beneficios directos para los vecinos.
El martes por la noche, el intendente Ulpiano Suarez acompañó el inicio de los trabajos junto al presidente de Aysam, Humberto Mingorance. Ambos supervisaron la aplicación de esta tecnología, que permite renovar cañerías desde el interior, evitando excavaciones y reduciendo molestias en la vía pública.
Suarez destacó el cambio que implica este método: “Con el sistema tradicional habría escombros, polvo y cortes de tránsito. Hoy la obra avanza sin alterar la vida cotidiana de los vecinos”, señaló. También remarcó que la incorporación de nuevas tecnologías posiciona a Mendoza “a la vanguardia en gestión urbana”, con obras más rápidas, menos invasivas y ambientalmente responsables.
La intervención —ejecutada por la empresa Forever Pipe— corresponde a la renovación del Colector Cloacal Terciario entre Suipacha y Arístides Villanueva. La obra, que ya alcanza un 45% de avance, demanda una inversión de $640 millones y beneficiará a más de 900 vecinos, garantizando un servicio más eficiente y sostenible.
El sistema Trenchless (sin zanja) es el eje distintivo del proyecto. Se trata de una técnica no invasiva que se realiza durante la noche y que consiste en rehabilitar las tuberías desde adentro mediante una manga que se endurece con luz ultravioleta. Robots de precisión permiten reconectar los domicilios sin romper veredas ni interrumpir completamente el tránsito. Este procedimiento reduce el tiempo de obra a un tercio y disminuye ruidos, residuos y emisiones.
Mingorance explicó que la tecnología permite intervenir dos kilómetros de cañerías sin romper la superficie: “Trabajamos por tramos de cien metros y cada operación dura unas cuatro horas. Una obra tradicional llevaría cerca de un año; con este sistema, se completa en tres o cuatro meses”.
La Ciudad de Mendoza se convierte así en escenario de una intervención pionera que combina eficiencia, sustentabilidad y calidad de vida, en línea con un modelo de gestión que prioriza el cuidado del entorno y el bienestar de vecinos y visitantes.
