El joven de 28 años era buscado desde el 17 de septiembre, el cuerpo de la victima estaba en el interior de una finca y había sido arrastrado por el agua.
El cadáver fue encontrado en el interior de una finca, dentro de un canal de riego. Según los primeros datos, la corriente lo había arrastrado. Su identificación se realizó a partir de los tatuajes, que coincidían con las características descriptas por sus familiares en la denuncia de paradero.
Uno de los aspectos que ahora buscan esclarecer los peritos es el origen de las lesiones que presenta el cuerpo. Tanto el tiempo transcurrido desde la muerte como el arrastre producido por el agua pudieron haber provocado daños. Por eso, los especialistas trabajan para establecer cuáles son anteriores al fallecimiento y cuáles se produjeron posteriormente.
Por el momento, el hallazgo no permite determinar la causa de la muerte ni descartar ninguna de las hipótesis que se encuentran bajo investigación. Los resultados de los estudios forenses serán fundamentales para reconstruir lo ocurrido.
La confirmación de la identidad llegó después de varios días de intensos operativos de búsqueda, que incluyeron rastrillajes terrestres, sobrevuelos con el helicóptero policial y procedimientos en distintos domicilios. Algunos de esos allanamientos respondieron a sospechas sobre la posible presencia de Dubé en determinadas viviendas antes de que se perdiera su rastro.
Uno de los procedimientos se realizó en una casa de La Dormida, donde vive un hombre que mantenía relación con el joven. Sin embargo, el hombre negó haberlo visto en los días previos a su desaparición.
Otro elemento que forma parte de la investigación es una alerta recibida a través del 911. Según trascendió, una persona habría llamado desde la zona para advertir que se encontraba descompuesta y pedir ayuda. Los investigadores intentan establecer si esa comunicación fue realizada efectivamente por Dubé.